Todas las personas cargamos, en mayor o menor medida, heridas de la infancia: experiencias que nos marcaron de niños y que siguen influyendo en cómo nos relacionamos, en cómo reaccionamos y en qué nos duele de adultos. Reconocerlas es el primer paso para empezar a sanarlas.
Uno de los marcos más conocidos dentro del desarrollo personal para entender estas experiencias —popularizado por la psicoterapeuta Lise Bourbeau— las agrupa por tipo. Aquí vamos publicando un texto breve por cada una:
- Rechazo
- Abandono
- Humillación
- Traición
- Injusticia